Clasificación y zonificación del viñedo en Galicia

La Asociación Gallega de Vitivinicultura Artesanal defiende la necesidad de avanzar hacia un modelo de zonificación y clasificación del viñedo gallego que reconozca la diversidad y el valor de nuestros territorios vitícolas. Se trata de un paso imprescindible para situar a Galicia en el mapa mundial de los vinos de calidad, poniendo en valor su origen, los suelos, las variedades y el trabajo de los pequeños productores.

Desde hace años, los colleiteiros del Ribeiro vienen reclamando la clasificación de los suelos y de las fincas como herramienta para transmitir al consumidor una imagen de mayor rigor, transparencia y autenticidad. Otras denominaciones de origen, como Bierzo o Rioja, ya han avanzado en este camino, y Galicia no puede quedarse atrás si quiere competir en calidad y prestigio.

Categorías

El modelo que proponemos parte de la idea de que no todos los vinos son iguales ni todos los viñedos tienen el mismo valor histórico, edáfico o cultural. Por eso, es necesario establecer categorías según su origen y singularidad, reconociendo desde las denominaciones de origen e indicaciones geográficas actuales hasta los niveles más específicos:

  • Vinos de subzona: elaborados con uva procedente de una subzona perteneciente a D.O. o I.G.P., reflejando características generales de ese territorio.
  • Vinos de municipio, elaborados con uva procedente de un único municipio.
  • Vinos de parroquia o aldea, que reflejan la identidad de un territorio más reducido y concreto.
  • Vinos de viñedo singular, procedentes de parcelas con más de 15 años, con una expresión marcada por el suelo, la orientación y la edad de la viña.
  • Vinos de viñedo histórico, auténticas joyas de la viticultura gallega, con más de 75 años y un valor patrimonial incalculable.

Este sistema de clasificación ayudaría a ordenar y comunicar mejor el valor de nuestros vinos, premiando el trabajo de los viticultores comprometidos con la tierra y con la calidad. Al mismo tiempo, permitiría proteger los viñedos tradicionales y las variedades autóctonas, frente a la pérdida de superficie y a la homogeneización del territorio.

Finalmente, reclamamos que se reconozca el valor cultural y social del vino gallego, un producto que forma parte de nuestra identidad y de nuestra manera de vivir. El vino no es solo una bebida: es un elemento de patrimonio, de convivencia y de memoria colectiva, que debe ser defendido y apoyado por las instituciones.